domingo, 18 de octubre de 2015

¿Por qué es importante leer teatro?


El origen de todo arte escrito es la oralidad, el teatro nació de la palabra hablada antes de ser palabra escrita. Leer teatro no es lo mismo que leer novelas, cuentos o relatos; falsamente se ha creído  que los que deben estudiarlo son exclusivamente directores y actores; y el espectador, el qué se contiene y desborda desde la butaca: No lee teatro. 
Que leer teatro no sea una cosa extraña, ni aburrida; la dramaturgia es igual de antigua que los otros géneros narrativo, siendo desvalorizada como literatura y también –aunque no lo crean- como arte teatral.  En estos nuevos tiempos, donde los grandes relatos se disipan convirtiéndose en  multiplicidad de escritos fragmentados; el teatro también padece transformaciones en su forma y fondo, sin dar más tiempo al espectador-lector que no ha logrado aún conocer el teatro escrito de los antiguos: griegos, medievales, modernos y peor aún la nueva/escasa  literatura teatral contemporánea y post dramáticas.

En general, la literatura tiene un espacio en el cuerpo del lector, el cuerpo mantiene relación directa con el lenguaje y con los dramas del alma y el teatro goza de revelar desde el espacio escénico los malestares del individuo-social y también desde la misma dramaturgia.

La escritura teatral también cuenta historias pero con la diferencia que, se viaja más profundamente por los personajes y sus conflictos a través de los diálogos, acotaciones y didascalias. Aquí no existe un narrador omnisciente como en la "otra" literatura; el lector de teatro se vuelve ¿¡personaje!? directo porque comienza a escuchar y sentir la otra voz que habla en su voz propia.

Propongo con los talleres de lectura teatral  que he venido y seguiré realizando: que el lector se ubique como voz principal en las historias dramáticas que repasaremos y así descubrirá la importancia de contar y escuchar-se a través del otro; tomando en cuenta estos breves propósitos:



1: El uso de la voz: reconocer a la voz desde la respiración y los resonadores; tener conciencia de la  expresividad oral y el tono que utilizamos al leer.

2: Leer literatura teatral para encontrar en la narratividad un espacio para crear, porque leer también invita a crear-escribir. 

3:Recordar que el teatro sigue vivo entre lecturas aún guardadas y muy poco conocidas, con el fin de encontrar eso que –según dicen- se va perdiendo entre las "nuevas vanguardias" que transgreden al arte narrativo y a la representación teatral.

Y como conclusión, intentar re-conocer-nos en la oralidad de la ficción, que la tragedia, el drama, la comedia no se disipen con el silencio del quemeimportismo. La voz narrativa y el teatro siempre estén presentes contoneándose por la rutina de nuestros días.

Delia Pin Lavayen

Instructora.
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