martes, 9 de julio de 2013

Un cuerpo...

Un cuerpo se me aproxima de lento pasar, con cigarrillo entre labios y un deseo latente, yo lo veo, presurosa me adelanto,  acorto sus pasos y sin detenerse me traspasa, siento que estamos espalda con espalda, huelo su cigarrillo y el pulso de sus puños y pulmones, el latir de su corazón se entorpece con el mío, ni siquiera tenemos sincronía.
 ¡Avanza cuerpo avanza! no te quedes pegado a mi, ¿sigues fumando?... yo quieta te detengo con los ojos cerrados, pero avanza cuerpo avanza, no te detengas por mi, ni por ninguna soledad deambulante, ¡ten valor! despréndete de  mi respaldar, olvida la leyenda platónica sin rasgar pedazos de sienes cuerdas con tus pasos lentos.
El cuerpo se aleja por fin, yo intento dar  otro respiro para dejar de sudar y no puedo, como una estaca  vive el olor de su cigarrillo en mi pelo,  ahora está en mis labios su pulso, ese pulso que sigue latiendo a dúo con mi corazón, mientras ese cuerpo  late en sincronía de otros pasos.

Delia Pin Lavayen
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