domingo, 21 de abril de 2013

Diana y la soga

Diana se comunicaba a través de la soga cuando tenía hambre, frío, miedo, rabia. Ella impávida sin gesto alguno.Uno de esos días lluviosos donde Diana se olvidaba de su fiel acompañante y de ella misma; dormida profundamente entre gruesas y bulliciosas gotas que  tronaban el techo. Juan, el pequeño desobediente se adueñó de la soga y la ocultó en un espacio aun desconocido. -¿Quién sabe porqué lo hizo, de inocente o por quererle arrancar palabras a su muda hermana?- Diana, ya despierta busca su lengua flexible y larga, sin dar con ella, esta vez usa su mano derecha entre  sus cabellos amarillos que empiezan a soltarse con fuerza de su frágil cabeza, mientras su mano izquierda  golpea al suelo con precipitación y ese rostro de Diana sigue sin mostrar señal de enojo o dolor. Ahora parece haberse olvidado de la soga, se entretiene con su escaso y largo cabello, formando un hilo amarillo e inmenso que no cabe ya,  debajo de su almohada.
Publicar un comentario

Archivo del blog