domingo, 26 de agosto de 2012

Ayer

Sí, ayer... entoné un pedazo de canción con sabor a Mar, me gritaste que no lo hiciera, que las gotas saladas te salpican ferozmente el rostro, y yo... callé, callé para que te deleites con mi silencio. Pero otra vez, te levantaste como un dios enojado y me dijiste que mi silencio era muy estruendoso, que retumba contra las paredes de tus miedos. Entonces preferí voltearme, para tararear un poema de  Fernando Pessoa entre gemidos y  murmullos:

Vencí, soñando, mundos,
Y mi vida un sueño ha sido.
Cierra tus ojos profundos
para la verdad que duele
La ilusión es la madre de la vida:
Me he dolido, y todo por Dios.
Solo la locura incomprendida
avanza hacia los cielos.

Te dormiste quieto, inmóvil. Tu respiración empezó a torturarme como un ciclón debajo de mi oreja, aproveché y vociferé a los cuatro templos griegos: "vuela lejos viento". Te despertaste con sustos melancólicos, me dijiste casi, casi rogando que siga contándote fantasía y mentiras entre gemidos y murmullos muy cerca de tu vida. Y así dormimos por fin sin palabreos agrietados.

Delia Pin Lavayen

Publicar un comentario

Archivo del blog