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Mostrando entradas de 2012

¿Qué necesitas niño?

La sociedad nos pone en primer plano rostros infantiles, creemos que los niños necesitan, necesitan y necesitan. Inventamos una  caja inmensa de herramientas antojadizas para los infantes. Les creamos juegos, escuelas, tareas, costumbres, aniversarios, risas, mentiras, libros, verdades, tecnología. Un  largo hilo de utilidades. Y ese infante solo quiere jugar y jugar:  -¡Claro! pero, ¿también debe aprender otra cosa?- dirá alguien.  Sí, por supuesto. Que lo sueltes y que no te olvides de jugar, -a veces-.  ¿Difícil, no? tus reglas jamás permitirán que llegues a esos lares sin imponer más reglas limítrofes, reglas tercas, reglas asustadas, reglas rígidas, de estragos, angustias en un solo espacio, tono y no quedarás conforme hasta que el pequeño haya  bebido todos tus yoes y corazas. Niñez absorbida por unos tantos pesares, que cuando quieres hablar de la "necesidad" de la infancia en general; terminas hablando de tus propios traumas. -¡Entonces!- , me pregunto ¿que necesitas ni…

Ayer

Sí, ayer... entoné un pedazo de canción con sabor a Mar, me gritaste que no lo hiciera, que las gotas saladas te salpican ferozmente el rostro, y yo... callé, callé para que te deleites con mi silencio. Pero otra vez, te levantaste como un dios enojado y me dijiste que mi silencio era muy estruendoso, que retumba contra las paredes de tus miedos. Entonces preferí voltearme, para tararear un poema de  Fernando Pessoa entre gemidos y  murmullos:
Vencí, soñando, mundos, Y mi vida un sueño ha sido. Cierra tus ojos profundos para la verdad que duele La ilusión es la madre de la vida: Me he dolido, y todo por Dios. Solo la locura incomprendida avanza hacia los cielos.
Te dormiste quieto, inmóvil. Tu respiración empezó a torturarme como un ciclón debajo de mi oreja, aproveché y vociferé a los cuatro templos griegos: "vuela lejos viento". Te despertaste con sustos melancólicos, me dijiste casi, casi rogando que siga contándote fantasía y mentiras entre gemidos y murmullos muy cerca de tu v…

Guayaquil: ciudad renegable.

Vivo en una ciudad, donde los objetos son sentimientos puros; la música, una pausa del griterío; el silencio, tormento para los oídos. Vivo en una ciudad donde la risa grande y explosiva afecta la cordialidad;  escribir cortamente y de sí mismo es la moda del momento; el café helado y otras sustancias frías, pequeñas empujan al motor humano; alimentarse correctamente entorpece los horarios de trabajo. Vivo en una ciudad donde se regala Nada a toda hora del día, el poco es mezquino y el todo, algo innombrable. Esta ciudad que habito es muy de allá, prefieren hablar inglés, francés, mandarín, donde los habitantes se restriegan el español con una lija europea. Creen que esta ciudad no  existirá por mucho tiempo , aseguran que el fin  citadino llegará cualquier momento y será por culpa de los gobiernos, la corrupción de grupos armados, pero jamás por los que reniegan de ella. Vivo en una ciudad, ahora llamada Killcity: Guayaquil les parece muy pobre, nada postmodernista. En esta ciudad, el m…

Las palabras tienen vida.

Aquí o allá, las palabras se replantean si vale la pena ser expuestas en conjunto una vez más en este blog. Ellas no quieren regarse  como ideas inconscientes , quieren pronunciar algo más que solo repetición. mientras tecleo un olor a cigarrillo sale de mis dígitos. Las palabras piensan y se dan su tiempo, saben que esta cabeza tiene procesada algunas metáforas complicadas y ellas formulan modos de como presentarse. Alguna vez me pareció que, mientras observaba el monitor, mis dedos no paraban de moverse encima del teclado: "las palabras tienen vida, tienen vida las palabras" me descubrí diciendo. Al final de cada texto pongo mi nombre, porque  ellas no quieren ser las autoras de tantos decires. De mi parte son libres de agruparse como deseen y cuando quieran manifestarse.
¿Las palabras habitan en la cabeza? hay momentos en que creo que no, ellas no habitan ahí. habitan en la necesidad, en un espacio  repleto de vocablos impronunciables. Un lugar jamás ocupado por la mater…

Apolo cansado de pensar

El dios Apolo camina  una y otra vez por su gran palacio, no en el palacio griego, no, no...sino en algún palacio de Europa. A veces busca aliviar sus dolores y estrés, entre los paisajes de Latinomérica, justo en estos momentos se encuentra por estas tierras calientes. No comprende, desde cuando el ser humano empezó a divagar como si fuera dios, sin diferencias de clases o estirpe; se siente  inútil, se pregunta: ¿Tal vez el tiempo de dioses ya pasó de moda? se le complica entender;  luego "algo" lo reviste de grandilocuencia y se asoma al balcón donde de repente aparece uno que otro seguidor que lo exhorta y le da valor, claro ese liderazgo le dura poco rato. Sí, en momentos como estos se cuestiona: ¿Que pasaría si Dioniso no hubiera sido desterrado? ¿Dónde estaría yo, si Dioniso reinara? Tan perturbado camina el gran Apolo, que su séquito le cargan siempre el botiquín completo en cada viaje que realiza. "Son otro tiempos" dice,  "tiempos de mortales eternos…

El aburrimiento y yo.

Como aburren los días, los tiempos, los ratos ocios del quehacer cotidiano, la misma política de hace 20 años; la escritura superflua de los faranduleros. Como aburre la música chillona, los gritos de la vecina, el periodiquero, ese electrodoméstico que se ahoga cada vez que le abren su puerta. Como aburren las voces, los silencios, las miradas, comentarios, risas, ideas, los malos y buenos entendidos, el sexo.
Sí, el aburrimiento se adueñó de un pedazo de aliento que flotaba tranquilo hacia una cama amarilla, se paralizó el pobre, ante un grito de la conciencia, evaporándose entre ropas negras que se  aireaban en el  cordel de la letanía. Aliento desaliñado que desgastas  ganas, prosas, pasos, presencia "social".
El aburrimiento tiene poder, poder inalcanzable, delata  bostezos frente al cantor, actor, anfitrión... Enclaustra, libera gestos parcos, miradas burlonas, quemeimportismos y las consecuencias de su existir son monótonas, pandémicas.  Eres un coloso atrevido.
¡Ay …

Ritual, besos, verso.

Ritual de besos en versos: Poros abiertos beben,  exhalan sudor,  bocas mojadas.  Laten fuerte tu-mi pelvis,  contraen una y otra vez  apretones, gemidos,  golpes genitales.  Gran fiesta: cuerpo incrustado  en otro.  Se pierden, contorsionan salvajemente suave.
Besos, ritual en versos: Desdibujan miradas, cabellos detienen adentro claroscuro, pies entrenzados, plastilinas bicolor.
Versos, besos, ritual: manos arañas en espalda  cabeza , cadera, rostro. Miradas dormilonas sonrientes. Voz loca , vibran gemidos:  oídos, cuello, nuca, senos. Calman la sed, labios rojos.
Leones quieren reposo, sueño-amante. noche-día luna en sol.
Delia Pin Lavayen




Una puerta, siete letras , un número.

Hoy recopilé siete letras y un  número, los guardé sellándolos debajo de la puerta secreta , aquella que es  visible  cuando la boca se cansa  y el silencio, es puro silencio...  Sí ,  dormida;  en sueños aquella puerta rechina,  se  estremece con vientos inhalados.  Secreta puerta que se descubre en sombras,  entre delirios guturales.   
Las letras son  de colores grises , las coloqué cerca del cuadro , donde hay un desierto a orillas de un mar noctámbulo,  estrecho. Jamás nadie  ha visto un mar tan estrecho como el de  aquella pintura pequeña. El número solitario  es  oscuro , no negro , casi negro hierro, no se distingue muy bien si te alejas demasiado de la puerta secreta, está encima de la flor celeste, marchita-mente suave. 
Cada objeto escondido detrás de esa puerta son significantes de ayeres, lejos de ser   signos fantasmales, no provocan ni un mal recuerdo , sino fuera por aquella puerta secreta.
Las siete letras y el número son reliquias, reliquias de un pasado inventado …