sábado, 26 de noviembre de 2011

Tu nombre no está.

                                      

Si te llamo con otro nombre no quiere decir que te he  olvidado, quizás estás muy en mí y prefiera darte otros significados más valiosos que tu  simple nombre.

¿Deliro? Sí,  son delirios  entre tu nombre, como te nombro y que es tu nombre.
Sí, sí sé,… no, no sé, …  Cierto es,   no sé como te llamas,    te objeto, te califico, y  así deberías  llamarte, como  mis sentidos te nombran: Reto,  Rito , Risa, Roto, Ronco , Bronco , Renzo o sencillamente Delto.

Sí,  déjate  llamar en delirios huecos y errados,  déjate pronunciar por donde no existen tus  huellas, en lugares  negros sin nombres, entre balbuceos y restos sin olvidos.
Es verdad ya no recuerdo tu nombre, solo sé que eres  objetivo, adjetivo… Cuando te pronuncio,   enciendes   algo en  mi y calladamente me vuelvo  olvido y te  aprehendo más y más. 

¿Cuándo olvidé tu nombre?? Fue una mañana ,… mentira en dos mañanas , no , no , en serio fue en algunos días  y noches añejas cuando mi lengua tropezaba con  ese libro  rojo y amargo, que  me enseñaba a jugar y construir  palabras viejas en nuevas,  a las nuevas  las colocaba en un altar de risas, sí, en un gran altar de carcajadas glorificadas. Hasta que... uno de esos días,  tu nombre se quedó perdido  en una hoja vieja  de aquel  rojo libro. Pero,  no te he olvidado,  te lo juro que no.

Delia Pin Lavayen
25 Nov/2011.

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