lunes, 10 de octubre de 2011

Feliz localidad.

Localidad de ancianos, perros y gatos;  pueblo pequeño, sin alma juvenil, donde habitan miradas, jorobas y pies lentos,  que transitan puentes, aguas, piedras y esperanzas añejas de  alguna juventud lejana anti-narcisista frente a espejos quebrados y oxidados . Lugar  de quietas pasiones, de bostezos mudos y manos menudas llenas de polvo,  semillas de frutas y hortalizas .
Viejos que se asoman en las madrugadas frías frente al cementerio,  saludan brevemente a las sombras enfermas que deliran con risas de niños inexistentes . Perros que ladran alegremente a la luna, al río helado que tropieza con canoas estacionadas a la orilla  de  trapos podridos que alguien olvido colgarlos en el tendedero.

En este pueblo ,  la televisión apesta , el pan se petrifica , el periódico se hace carne para gatos y las zapatillas se vuelven alfombras de bienvenida para  turistas que nunca llegan .
Ancianos  perros , gatos e insectos,  aquí en este poblado nunca mueren,  juegan a la vida entre cartas solitarias,  tablas de ajedrez y dados.  Viejos, viejas   que  no recuerdan ya el olor de la sangre y el perfume del aliento, mas  rezongan "felices" (palabra tan rara en otros poblados) creyendo que la espera es una fruta que se demora siglos en crecer y madurar.

Ancianos que afilan el machete con sus callos y saliva ,  no se mortifican con el hacer del mañana , saben que volveràn a despertarse a la misma hora del Sol y que sus siestas serán risueñas como siempre.
En esta localidad no habita la mentira, ni la verdad solo vida sin prisas, ni agendas. Ellos recuerdan los antiguos cuentos de niños sin ilusiones y añoran cada vez más  la vejez fantasiosa en  la tranquilidad de  un pueblo sin autoridad ni dolencias.
Este pueblo es la PAZ de la experiencia , sin neurosis, sin culpas ni histerias  de juventud narcisista.

Delia Pin Lavayen

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