jueves, 16 de junio de 2011

La REINA MAB


Trampolines y maromas imaginarias, quisiera cruzar ese puente  de un solo girón y entre saltos cantar una canción en japonés, pero solo es imaginación. Es que la reina Mab en la tarde de ayer se posó en mi barbilla, ella creía que yo dormía, pero no,  la vi  claramente, con sus zapatitos morados,   su gorro grande de 3  picos  y esa varita celeste, tan chiquita como su boquita .
La doña Reina me decía:

 -Créete princesa y  en los altos  montes de la sierra boliviana volarás-


-Complace a tu semejante  y verás  florecer muchas hojas  dentro de tu casa-


- Se insensata y te tropezarás  una y otra vez con aquel indeseable -.

Cada frase que  decía,  yo me las imaginaba, creí por momentos  que se cumplían  pero no, moví mis dedos, en señal que la  conciencia aún estaba insomnia. 

Sí ,  la reina Mab  atrevidamente sentada en mi barbilla, quería alcanzar mi redonda nariz, pero su varita no llegaba  hasta ahí.

¿Cuántas veces hemos sido presa de sus engaños e  infamias? Pero el torpe que no despierta de su trampa es el que,  al día siguiente caminará  ilusionado, golpeándose contra la realidad y ella desde la  carroza de nuez se reirá vilmente de  la pobre víctima y si tiene piedad de aquel, no le volverá a soplar nunca nada más, pero si le tiene bronca  lo hará resbalar  una, dos, tres veces más, cuantas veces ella quiera,  porque el tonto no quiere entender la ficción en la que vive.

Reina Mab  a veces creo que eres tú,  la que quiere despertar de mi sueño y no puedes. Te jugueteo cuando te has dormido dentro de la carroza,  yo aprovecho,  suavemente te canto una canción y tu chiquita boca sonríe,  hasta ahora no me has descubierto.

Antes de conocerte,   hada de ilusión, ya había tropezado 5.000 veces, comencé a poner atención a tus carcajadas sarcásticas  en mis pesadillas y a tus dulces palabras en mis sueños, desde ahí nunca más fui  esclava de las fantasías, ni  princesa de  embustes.
 ¡Ay!  Reina Mab  no conoces la vejez, ni  a los bebes, tu adolescente varita celeste es la que te da vigor para seguir protegiendo y abandonando a quien te plazca en los confines de la ficción y en   los mitos  del antes-después.

Aunque todavía no alcanzas mi nariz sigues trepándote en mi barbilla como escondite de tu realidad, porque sabes que alguna vez creí en ti y ahora solo te escucho y soy  yo la que interrumpo tus sueños  para traerte a mi realidad.



Delia Pin Lavayen



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