sábado, 3 de abril de 2010

Mujer sin tierra

"Como mujer no tengo patria/como mujer no quiero patria/como mujer, mi patria es el mundo entero." Virginia Wolf
Sí ,... una mujer quiso reclamar lo que ella creía que le pertenecía , se acercó decididamente a la comisaría a denunciar el robo , aludiendo que las macetas y el amor de un hombre le pertenecían , todos los presentes sorprendidos , se volteaban unos a otros sin decir palabra ... una mujer gorda en la esquina de un escritorio , la llamó haciéndole señas con la mano , ésta mujer por su histeria no la observaba , el adolescente , ayudante del abogado encorbatado , le hinca con el dedo el hombro diciéndole: la llama la jueza primera. La mujer sin dudar va hacia ella : -Usted si me comprende , usted sabe lo que es perder algo en este mundo , usted conoce mi rabia y resentimiento . La jueza con un puro en la mano derecha le sonríe angelicalmente : calma señora , calma , que es lo que ha perdido en esta tierra de hombres y gentiles. La desdichada mujer responde : Me han robado mis macetas y a mi marido. No sé cuando sucedió , ni a que hora , pero no tengo tierra abonada para sembrar mis plantas y ni marido que haga el trabajo por mi. La jueza vuelve a sonreír : calma , calma mujer de Dios , porqué si sabes que perteneces a Dios y no que él te pertenece a ti ¿verdad?
La mujer más enfurecida le responde: Tengo derechos , tengo derecho porque cumplo con mis deberes. Reclamo justicia e igualdad. A mi marido me lo robaron , no sé quién o qué , pero tengo derecho a reclamarlo. Todos en la pequeña oficina empezaron a reírse a carcajada , -pobre mujer ilusa , creer que el marido le pertenece. La jueza experimentaba una sensación de odio hacia la susodicha , respira profundo y le dice : Tú no entiendes: No tienes derecho a nada , si tu marido decide irse con otra y si tus macetas deciden cambiar de casa : compra otras y ya , consigue a otro marido y ya !!.
La mujer aferrada a su desición : ahora si tengo derecho de comprar y cambiar , pues no quiero, quiero a mis macetas y al marido de vuelta en casa ... si la justicia no me ayuda , lucharé por lo que me pertenece con mis propias manos. La jueza se pone de pie el puro cae sobre unos papeles blancos : vete mujer del demonio , no te das cuenta que eres la esclava del DE, siempre serás DE , en todas parte que vayas te miraran como ¿de qué o de quién ? No tienes tierras no tienes nada , no eres nada ... solo vive lo que el bondadoso te brinda y no arrebates lo que se te va ...
La mujer seguía de pie frente a ella: Tú eres De , tu esperas De , tu tienes De, eres la esclava del De... Si no soy dueña de mis macetas ni de mi marido... entonces seré MAR , mar donde todos pueden habitar , mar que todos temen , mar tempestad , MAR- tirio de los hombres- mujeres.
Seré mar profundo que jamás tú entenderás.
Delia Pin Lavayen.

domingo, 28 de marzo de 2010

Te gané PERRO.

Fue en mi cuarto , en mi baño , en mi ventana , donde descubrí que no podía pagar más centavos de dudas: ¿Compasión de mí o cobardía de ti ? Recordé una frase escrita hace tiempo por un anciano ermitaño: "La tormenta pasará y el sol secará pronto la superficie de la tierra pero por debajo ésta demorará en secar" . ¿Pero qué hay que secar aun ? ¿ qué ? ¿ A veces no sé a quien uno miente más al otro o a sí mismo ?
La lluvía hoy me hizo compañía , mientras descubría tus huellas en mi cuarto , en mi baño y en mi ventana, unas gotas me salpicaron en el rostro de repente , del techo roto de la sala , sin haber derramado ni una lágrima . La golondrina del reloj se calló , se negó a cantar . Mientras el perro , ese perro si se dio el gusto de ladrar y aullar como nunca antes lo había hecho; las cucarachas resolvieron esconderse debajo de la escalera, asi que al bajar percibí su pestilencia. Pero como ya había decidido que no daría ni un centavo más de paciencia , las aplasté como más pude una por una , hasta quedar reventada la escalera de sus tripas y alas. Al perro , a ese le hice coro , aullé a viva voz a su lado hasta que se alejó con el rabo entre las " piernas"; los vecinos se reían y me gritaban : "tiene voz de perra". Ahora faltaba la golondrina del reloj , realmente odiaba mirar la hora cada rato cuando te esperaba , odíaba su cantar , el escusado estaba tan limpo que de vez en cuando daban ganas de usarlo como lavabo , asi que lo desbaraté de a poco al reloj y lo eché dentro y halé la válvula.
Ahora tengo como fin sin medios descubrir : ¿ si era tu compasión o mi cobardía? la que me hacía más fuerte ante tus fantásticas mentiras.
Esta vez te gané PERRO aullé lo más alto posible , como nunca antes lo había hecho.
Delia Pin Lavayen.

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