miércoles, 6 de enero de 2010

Amé a una marmota.

Una cosa peluda , se encontraba arrinconada en la silla de paja de mi casa . Una cosa peluda que temblaba , observé como sobresalían unas cortas garras , un hocico negro y una cola larga, muy fea . Sin miedo me acerqué , su cabecita levantó , una sonrisa calmada le brindé para que no sufriera . Unos ojos pequeños indefensos parpadeaban sin cesar ...pobre animal , ¿ de donde habrá llegado? .
Yo sostenía en una de mis manos un jarro de café , lo deposité en el suelo para tocar su rara cola, apenas lo hice sus ojos se abrieron muy fuerte y su hocico volteó . su mirada daba tanta tristeza que no me quedaba otra que sostener la mía con dulzura. Pobre animal , ¿como habrá llegado hasta este lugar tan cerrado?.
Sorbí un poco de café otra vez y toqué su cola, era tan tosca , gruesa y fea , pero algo llamaba la atención de ese rabo , algo apetecía . Su mirada pedía que no la tocase y yo no quería dejar de hacerlo , mis dos manos atrevidas poblaron todo el cuerpo de la marmota , sin temor alguno la cargué, la pusé encima de mi pecho, su cabeza coloque en mi hombro, no podía parar ; sentir toda esa marmota en mi ...que placer. Mi café se enfrió , pero el cuerpo de este animal peludo era tan caliente , y eso bastaba . La llevé hacia la ventana , para que viera los autos , la gente pasar , la entré a la cocina, me serví otro jarro de café , le convidé un trozo de pan , el tonto animal ni siquiera probo .
Algo me sucedía no la soltaría jamás, el animal ya no temblaba, sintiéndome desde la cintura hasta el cabello. Lo apretaba muy fuerte, no tenía importancia su olor. Hasta las primeras picazones en mis brazos. No me había fijado... estaban muy rojos e hinchados, la suelto muy despacio, la coloco otra vez en el mismo sillón que la encontré; descubro que mis pechos, mis manos , mis mejillas , mis hombros , toda yo era una gran tomate , ahora sacarme ese rojo a punta de rascadas y enjabonadas ,
La miré para reclamarle lo que había provocado ...pero , la pobre no estaba , desapareció, se fugó como muchos seres que se van cuando los aprisionas muy fuerte... Imaginé como huía de la casa , tal vez lo hizo tan a prisa sin volver su mirada hacia atrás.
De vez en cuando recuerdo mi romance con una marmota , por momentos pensé en asfixiarla por todo lo que me provocaba . Recordé a Oriana Falacci en su texto Penélope en la guerra: "Cuando un ser es tan amado , por dentro siente que lo vacían de amor".
Adios querida marmota, declaro mi corto romance con un animal.
Delia Pin Lavayen.

Archivo del blog