sábado, 11 de septiembre de 2010

Breve alegría.

Se funde el escrito con la vivencia... ¿siempre? Se voltea por elección propia... ¿casi siempre? Un poco a prisa un poco lento , se desliza un pequeño pescadito por el vientre profundo , dedos utilizan teclas de piano para evaporar aire al final. Dispersa el humo caliente por la chimenea de tus cabellos ... no eramos tú y yo ... era otro tú complaciente distraído entre mis risas de alegría ... entendí que estaba con él y no me había dado cuenta... Solté por un momento su mano para observar de cerca el palpitar ... pura armonía. Detuve el tiempo cerrando los ojos y sus brazos lo hicieron también... Sí, se detuvo y capté el poema lejano de ese que habla de amor:
Soñé que me soñaba , soñe que dilataba música a la orilla del río . Soñé brisas en su aliento . Soñé chispas eléctricas que salpicaban mi paladar. Soñé momentos de palabras cortadas terminadas en AR . Soñé pies descalzos en la arena de su mar. Soñé con besos cerrados- negados y también, soñé otros tiempos de despedidas sin vueltas . Soñé adioses en aviones y carreteras.
Delia Pin Lavayen.
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