jueves, 19 de noviembre de 2009

Sin preámbulos

La nota arrugada decía: "Recogí todas mis cosas lo olvidado , quémalo."
Estaba escrita con una letra borrosa , casí incomprensible , fue necesario leerla tres veces , por que no se entendía y no lo creía.
Marío con una suave sonrisa , se detuvo en el marco de la puerta, dirigiendo la mirada hacia la cama y dijo : "Ya no huele a viejo".
Sus pasos se apresuraban hacia el anaquel de la cocina , se preparó café , abrió el diario y el primer título tenía escrito : "un avión ha aterrizado cerca del volcan Humedad". Siempre tuvo curiosidad , de saber porque ese volcan tenía ese nombre tan raro, y últimamente había escuchado muchas veces la palabra: humedad. Sus mejillas estaban mojadas y frías; limpió su cara , mientras sorbía un poco de café.
El celular en el bolsillo retumbaba cerca de su ingle, provocándole una pequeña erección, no interesaba saber quien llamaba , solo frotaba el aparato contra su pene...ya erecto , las hojas del períodico arrugadas y rotas habían caido al piso , mientras sus dos manos lo presionaban fuertemente como nunca antes lo había hecho, no conocía la razón , solo deseos inmensos de hacerlo; abajo por la ventana: una joven se agachaba , no importaba porque lo hacía, fue el pretexto perfecto para sacar lá última gota que salia de sus adentros. Su respiración era muy profunda , y el sudor de su cara muy caliente..., ya más sereno , sentía aun placer al frotarse , complacido en la posición en la que se encontraba, sin ningún apuro y satisfecho. Otra vez el celular vibró , lo observó y era ella , la que lo acababa de dejar , sin preámbulo alguno. No le respondió, echó el movil al cesto junto con el papel higiénico humedecido de su espeso semen. Se lavó la cara , recogió las llaves , al cerrar la puerta recordó que tenía que finiquitar un negocio fuera de la ciudad y debía darse prisa.
Delia Pin Lavayen.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La hazaña de Don Pascual

Como de costumbre Don Pascual consumía su puro a la orilla del silencio, todos los que pasaban cerca de él, sabían como odiaba el griterío, y por respeto, a esa hora precisa, la gente del barrio guardaba obediencia a este ilustre y sabio personaje.
Días van, días vienen y 'donpascu' ( como lo llamaban cariñosamente) no asomaban, ni él, ni su puro; por la pequeña choza playera. Doña Amelia preocupada corre la voz a todos los vecinos, para visitar al desaparecido. Golpean a puño cerrado la desbaratada puerta de Don Pascual y ésta se abre sin más son que, el interés curioso de los recien llegados.
Lo encuentran sentado en el pozo de la letrina con su cabeza entre las piernas y el medio puro pegado en el pie izquierdo, mientras sus manos juntas resbalaron de repente hacia el piso de madera (en completo silencio). Por el peso, la cabeza también cae, su cuerpo inerte queda colocado en una posición absurda antes los ojos atentos del vecindario... emitiendo un sonido parecido a este : ¡shhhhh!!!!
A la mañana siguiente enterraron a Don Pascual. 
Todo el barrio y la parroquia lo acompañaron al cementerio. Nadie murmuraba nada, no daban ganas, además sabían muy bien, de como él disfrutaba de la orilla silenciosa. No era necesario decir algo que ya se conocía.

su epitafio decía:
"SILENCIO sigue reinando aunque sea por un cuarto de hora más." donpascu

Delia Pin Lavayen

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