martes, 1 de diciembre de 2009

Un Sí aterrador

  • Muchas veces ... cuando cruzo el cementerio una voz infinita me susurra : hmmmmmmmm... la escucho cerca de mi oído , no es una queja , ni gemido , es un despertar , tal vez de mis pasos , ...
  • Camino más aprisa , pero al fin y al cabo estoy resignada a oirlo siempre... ¿porqué paso por el cementerio???? es mi casa , ahí descanso cuando se acaba mi día, mi bóveda queda a 5 cuadras ,de donde se susurra el sonido ... me atemoriza un poco , parece ser que nadie, desde que habito en este lugar me quieren dar la bienvenida...
  • Todas las mañanas desayuno hierbas hervidas, ( ya me acostumbré a tomarlas, al principio era raro su sabor ... pero, bueno ); me marcho al trabajo, horario que cumplo de 7 a 7 ... ¿ que hago...? registro a los recien llegados , eso dice mi jefa doña Trémula , escribo nombres que nunca sabré de quienes son , si me atrazo una hora o si faltara un día ,encontraré en mi escritorio 80 carpetas más ... Ya le he dicho a doña Trémula:
  • -No hay excusas para faltar... Pues los muertos no se enferman y peor no se enamoran.
  • Ya tres años durmiendo en mi bóveda , sin extrañar un cuerpo ... es más no soporto el calor , imagínarse alguien que aspire cerca de mi oido... ¿Pero,... porque no conozco a ningún muerto de mi vecindario... no lo entiendo?
  • Ayer justamente , doña Trémula me invitó a tomar té de hierbas a su boveda , queda muy lejos de la mía , caminamos mucho , escuchamos pasos...yo un poco desconfiada. Ella me dijo: No te afanes , ellos estan alerta igual que nosotros ...
  • ¿ se refería a los vivos???
  • -¿Doña Tremula porqué la veo solo a usted en este mundo? :
  • - Yo fui tu madre y juré que nadie te apartaría de mi lado , por eso estás acá , decidí que viviéramos en este lugar lejos de todos y cerca de las dos.
  • Mis pasos cesaron , mi boca cerrada empezó a hormiguear , mi barriga latía , mis piernas soplaban , podía escuchar como se convertían en vientos fuertes , mis manos se hicieron nada , mis cabellos: en culebras asesinas, se delataban... y ella , aquella tremenda mujer, horrorizada:
  • - ¡Oh no!!! me sigues odiando , desde aquella vez... tus ojos han recordado todo ... ¿ que piensas hacer ahora que estamos destinadas a permanecer juntas hasta en la muerte?
  • Sentí fuerte ardor en mi rostro , pero no quemaba , era un calor que helaba más mi barriga , algo muy extraño... alcancé a preguntarle :
  • - ¿Puedo volverte a matar????.
  • Desde ayer no la veo , alguien escribió una carta, hoy diciendome : "Trabajarás sola , pues la experiencia fue adquirida por herencia y dedicación".
  • Capté y respondí: SÍ ACEPTO , sin un ELLa en mi vida.
  • Delia Pin Lavayen
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