lunes, 16 de noviembre de 2009

La hazaña de Don Pascual

Como de costumbre Don Pascual consumía su puro a la orilla del silencio, todos los que pasaban cerca de él, sabían como odiaba el griterío, y por respeto, a esa hora precisa, la gente del barrio guardaba obediencia a este ilustre y sabio personaje.
Días van, días vienen y 'donpascu' ( como lo llamaban cariñosamente) no asomaban, ni él, ni su puro; por la pequeña choza playera. Doña Amelia preocupada corre la voz a todos los vecinos, para visitar al desaparecido. Golpean a puño cerrado la desbaratada puerta de Don Pascual y ésta se abre sin más son que, el interés curioso de los recien llegados.
Lo encuentran sentado en el pozo de la letrina con su cabeza entre las piernas y el medio puro pegado en el pie izquierdo, mientras sus manos juntas resbalaron de repente hacia el piso de madera (en completo silencio). Por el peso, la cabeza también cae, su cuerpo inerte queda colocado en una posición absurda antes los ojos atentos del vecindario... emitiendo un sonido parecido a este : ¡shhhhh!!!!
A la mañana siguiente enterraron a Don Pascual. 
Todo el barrio y la parroquia lo acompañaron al cementerio. Nadie murmuraba nada, no daban ganas, además sabían muy bien, de como él disfrutaba de la orilla silenciosa. No era necesario decir algo que ya se conocía.

su epitafio decía:
"SILENCIO sigue reinando aunque sea por un cuarto de hora más." donpascu

Delia Pin Lavayen
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