viernes, 6 de marzo de 2009

Sin afán.


¿Quién asegura que esta figura de piedra no tiene vida y sufre desterrado en una vía de camiones y buses que pasan sin ningun temor cerca de él?

Mientras los golpes cotidianos de la vida laceraban a los otros , he conseguido permanecer estática, sin pensar; es algo difícil de imaginar pero lo he logrado. Mientras muchos escribían sobre dolores y penas acostumbradas , en diferentes tonos de melancolía, he conseguido volar hacia la montaña más alta de la cordillera vía a Quito, y me quedé estática -otra vez- mi mente se elevó a la punta de esa gran muralla de tierra. Mientras muchos se reían de si mismo proyectando sus amarguras en otros, recordando y añorando lo que perdieron , yo conseguí zambullirme en el pozo más oculto del bosque costeño y grité como nuca lo había hecho. Mi eco retumbaba una y otra vez sobre mi y reí más fuerte para saborear como me estremecían las energía de sonido. Mientras escribo este pequeño ensayo , muchos estarán meditando una vez más sobre su soledad, esa soledad que no tiene color primario, porque es desconocido para los ojos del alma. En fin volvemos siempre hablar de dolores y huella ocultas. 
 Delia Pin
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